Published On: agosto 1, 2025

Desconectar para seguir adelante: porque el desarrollo local también necesita pausas

Trabajar por el desarrollo local no es solo escribir proyectos, organizar actividades o tramitar subvenciones. Es escuchar, acompañar, tejer redes, equivocarse, volver a empezar… y, sobre todo, ponerle alma a lo que hacemos. Y eso, aunque no siempre se diga, también cansa.

Quienes estamos detrás de esos procesos —técnicos, concejales, vecinas activas, asociaciones, comercios locales— sabemos bien lo que significa llegar a septiembre agotados. Por eso, en medio de tanta planificación, queremos recordar algo que muchas veces se nos olvida: desconectar es tan necesario como trabajar.

Y no, no hablamos de una escapada exótica ni de desconexión total. Hablamos de algo tan sencillo como permitirnos un rato sin reuniones, un paseo sin móvil, una tarde sin correos. Hablamos de bajar el ritmo, aunque sea por unos días, y recuperar fuerzas para seguir haciendo lo que tanto nos importa: mejorar la vida en nuestros pueblos.

El desarrollo local también se cuida

No hay territorio que avance si las personas que lo impulsan están agotadas. Y no hay innovación posible si no dejamos espacios para pensar, descansar y recuperar la ilusión. Por eso, desde nuestra mirada como agentes del desarrollo local, reivindicamos el descanso como parte del proceso. Porque las buenas ideas nacen muchas veces en los silencios. Y los proyectos que duran, se construyen con cabeza, pero también con calma.

Paisaje Verde

Foto: Edificio Ciencias Salud UJI (Castellón)

Desestacionalizar: más allá del turismo

Aprovechamos también para recordar algo clave: la desestacionalización no es solo una estrategia turística. Es una forma de vivir el territorio de forma más equilibrada. Si todo pasa en agosto, si todo se concentra en un trimestre, nos perdemos muchas oportunidades… y agotamos a quienes sostienen el día a día.

Desestacionalizar es distribuir el esfuerzo a lo largo del año, es dar valor a cada mes, a cada semana. Es permitir que el desarrollo no tenga que ir a contrarreloj. Y es también abrir espacios para el descanso en cualquier momento, sin tener que esperar a que llegue el verano para respirar.

Cuidarnos para seguir

Así que, si estás leyendo esto en pleno mes de agosto, o en medio de cualquier otra vorágine, este mensaje va para ti: permítete parar. Aunque sea un rato. Aunque no todo esté terminado. Aunque la lista de pendientes siga ahí.

Porque cuidar del territorio también es cuidarte a ti. Y porque la mejor forma de seguir transformando realidades es hacerlo con energía, con ganas y con un poco de aire fresco en los pulmones.

El desarrollo local no va solo de hacer. Va de saber cuándo toca hacer… y cuándo toca simplemente ser.


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